Vlad, de 38 años, trabaja como guía turístico en cruceros. Cuando comenzó a trabajar hace diez años, dejó atrás una relación fallida y un niño pequeño: Max, su hijo, que ahora es casi un adolescente. Vlad pasa a volver a Rumanía por una semana y trata de conectar con su hijo y compensar por el tiempo perdido.