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(Webseries) Entrevista a Kiko Prada, co-realizador de “Dorien”

Kiko es la mitad de la pareja de jóvenes realizadores que, en el mundo del cine y televisivo, se ha dado en conocer como los hermanos Prada. El otro se llama Javier. Juntos han realizado Dorien, una de las primeras webseries destinadas a PLAYZ, la recién estrenada plataforma dedicada a contenidos web de la cadena pública Radio Televisión Española. Adaptación de la novela del escritor inglés Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, esta trepidante webserie nos presenta a una mujer, la Dorien que le da el título, una artista involucrada en el mundo de las redes sociales. La serie arranca con un suceso desconcertante: en medio de una fiesta, el cadáver de una joven modelo aparece en el baño de un local prematuramente envejecido. Mientras esto sucede, un periodista se encuentra en una situación profesional delicada: debe realizar reportajes que atraigan la atención del público hacia la web del medio para el que está trabajando. Para ello tendrá que entrevistar a una relevante influencer: Dorien.

Dorien es una adaptación de El retrato de Dorian Grey, de Oscar Wilde. ¿Por qué os inspirasteis precisamente en esta obra para vuestra serie?

Bueno, si te das cuenta la novela de Oscar Wilde y la actualidad tiene bastantes paralelismos. En la novela era muy importante para Grey no envejecer, estar en auge, ir a la ópera, hacerse notar, ir de fiesta, y eso lo hemos extrapolado en Dorien al siglo XXI con las redes sociales, los likes, los me gusta, lo de ser influencer y todo el tema. Fíjate que ha pasado un siglo y es casi lo mismo: la gente se preocupa por las mismas cosas, por destacar, por ser guay, es el mismo nihilismo de la época trasladado ahora. Y, con los tiempos que corren, hacer a Dorian Grey una mujer, llamándola Dorien, creímos que era muy positivo a la hora de enfocar la serie.

Resulta curioso que, siendo una serie enfocada para Internet, hacéis precisamente una crítica a la frivolidad que hay en ese mundo.

Sí bueno, tampoco creo que los canales de difusión sean lo más importante. Lo más importante es la historia. Que esté en Internet también es un punto a favor para saber que no todo lo de Internet es guay y es cool. Yo creo que el hecho de que dentro de Internet haya una crítica a Internet es lo que hace interesante a Dorien. Y creo que ahí Televisión Española apostó con nosotros por eso, porque creíamos que era importante ese aspecto. Creo que dar una crítica de Internet en la red, está bien. Es una buena contrapartida.

Una de las cosas más interesantes es cómo hacéis esa mezcla de géneros, entre el thriller y la soup ópera, con sus relaciones personales, etc. ¿Cómo os planteasteis esa combinación y qué dificultades encontrasteis a la hora de encajar todas las piezas?

Nosotros lo hemos hecho siempre. En 2008 estuvimos en Cinema Jove en el Encuentro de Jóvenes Realizadores con un corto que se llamaba Humanos con patatas. Y en ese corto ya hacíamos eso, jugábamos un poco a las relaciones personales y luego le metíamos terror, algún punto de comedia… Total que, si tú ves ese corto hoy y ves Dorien, ves que tienen muchos paralelismos. Nos parece que dentro de todas las historias y en la vida real hay momentos de comedia, hay momentos de drama, hay momentos que pueden ser de terror. Es una fórmula que llevamos trabajando ya doce años. Es como nuestra seña de identidad o nuestra marca. Es un poco la forma en como trabajamos Javi y yo.

El proyecto original de Dorien era un largometraje. ¿En qué cambió el desarrollo al convertirse en serie?

Bueno, Javi y yo teníamos desarrollado Dorien desde hacía varios años, y siempre nos hacía mucha ilusión llevarlo al cine. Pero vimos la posibilidad de presentar un proyecto a PLAYZ y pensamos que era el que más encajaba. Nosotros siempre tenemos como cinco o seis guiones desarrollados y, a medida que vamos pudiendo, los vamos haciendo. Y sí, cambiaron varias cosas. Por ejemplo, antes era una trama más policial. Luego, Marcos, el protagonista, pasó a ser un periodista en vez de un policía, esa fue una de las sugerencias de PLAYZ, que nos pareció muy acertada para acercarla al público en general. Esas fueron las transformaciones más grandes. Si te das cuenta la serie en total dura como una película, casi noventa minutos, pero a la hora de tramar una serie tienes que hacerlo de forma diferente. Todos los episodios tienen que tener un planteamiento, un nudo y un desenlace. Hemos tenido que retramarlo todo y aquí es donde entran a jugar otros dos guionistas, Alberto López y Elena Morales, que nos dieron una visión general y una identidad a los personajes.

¿Cómo valoráis que TVE y las televisiones generalistas se metan en el mercado de las webseries?

Pues, ¿sabes lo que te digo? Así directamente y de una manera vulgar, ¡me parece una pasada! Me parece una pasada que apuesten por esto. Para nosotros ha sido una experiencia increíble poder trabajar mano a mano con una cadena como es Televisión Española, hemos aprendido muchísimo. Vamos, que estamos deseando hacer la segunda temporada si nos dan luz verde porque ha sido una experiencia increíble. Y creo que para la gente que empieza como nosotros es muy importante que las cadenas generalistas apuesten por este tipo de formatos. Yo PLAYZ lo veo muy bien y ojalá que nosotros le podamos acompañar.

Hasta hace poco el formato webserie se asimilaba a un tipo de producción menos profesional. Esto parece que está cambiando. ¿Cómo ves la línea hacia el futuro?

Claro, yo te hago una pregunta para ti, ahora. Por ejemplo, ¿Stranger Things es una webserie o es una serie? Entonces, claro, si yo compito con Stranger Things o el usuario final desde su tablet o desde cualquier dispositivo ve Stranger Things, yo tengo que darle algo similar. Bueno, ojalá tuviera el nivel de producción, pero me refiero a que tengo que hacer la comparativa. Hay que compararse siempre con lo de arriba, no con lo de abajo. Y España está muy acostumbrada a que ellos hagan y nosotros compremos el producto. No, creemos desde el principio, hagamos productos de calidad, como ha sido La casa de papel (producida para Atresmedia), por ejemplo, que ha triunfado fuera de España. Tenemos muy buenos guionistas, unos actores cojonudos, unos técnicos de la leche. Aprovechémonos de eso. Yo creo que ahí está la respuesta.

Tú y tu hermano sois productores de Pieles, la película de Eduardo Casanova. Después de meteros en una producción como esa, volver al formato corto, ¿lo veis como un paso atrás o un empujón hacia delante?

Para mí todo son películas. Ahora mismo acabamos de producir el nuevo corto de Eduardo Casanova. Ha rodado Pieles y ahora ha hecho un corto en el que hemos entrado en la producción. O sea que no creo que sea un paso para atrás para Eduardo hacer un corto ni para nosotros producirlo. También acabamos de producirle un corto a Bárbara Santa-Cruz y estamos en la producción de tres películas. Ya te digo, para mí todo son películas o todo son series, lo que pasa es que difiere la duración dependiendo de la ventana de exhibición. Aquí la ventana de exhibición son capítulos hasta veinticinco minutos, pues perfecto, nos tenemos que adaptar a eso. Sin embargo, si nos pidieran una serie de cuarenta y cinco minutos, haríamos cuarenta y cinco minutos o una hora. No hay ningún tipo de problema.

Tanto en Dorien, como en Pieles, hay un interés por lo deforme, lo extraño. ¿Es un tema que os interesa especialmente?

Bueno, mi hermano y yo somos muy de amantes del cine de género de terror y siempre que, en los últimos años, hemos hecho cortos, nos ha interesado mucho. Pero también hemos hecho otros cortos. Hay dos en concreto, Lo estipulado, con Macarena Gómez, y otro que se llama Llegar, que ahora está funcionando muy bien en festivales, que son dramas. Y creemos que esos dramas en ocasiones son más terroríficos que una película de terror. ¿Es una obsesión con lo deforme? No necesariamente. Lo que nos mueve es lo que queremos contar en cada momento. Podemos pasar de hacer Dorien a hacer un documental como el que hicimos sobre la vida de Vicente Aranda. No tiene nada que ver.

Vosotros dirigisteis Queridos monstruos donde hacéis una reivindicación del cine de género fantástico español. Es curioso, porque es un género que se consume mucho, pero la producción propia no se la tienen en tan alta estima.

Bueno, yo creo que el cine de terror español es necesario. Si ves todos los libros que se escriben sobre cine de terror europeo, el cine español tiene un apartado muy destacado. Nosotros hemos tenido a Chicho [Ibánez Serrador], hemos tenido a Jess Franco, hemos tenido a Paul Naschy, hemos tenido a gente muy importante. Te voy a poner un ejemplo: Sam Raimi en diferentes planos de Evil Dead se inspira en Drácula de Jesús Franco. Tarantino, en un pasaje de Kill Bill que se llama Novia ensangrentada coge el título de una película de Vicente Aranda. Imagínate lo que hemos influido en el cine occidental, de Estados Unidos y del resto de Europa. A día de hoy se hacen películas españolas de terror buenísimas. Por ejemplo, el fenómeno de Verónica de Paco Plaza a mí me ha dado una alegría terrible cuando me he enterado de que ha triunfado a través de Netflix. Y esa es una línea que hay que marcar y no perderla nunca porque el cine español de terror está considerado un género en sí, como puede ser el japonés o el italiano o el mismo gore que hace la Troma. Es muy importante conservarlo, seguir haciéndolo y reivindicar lo que ya se ha hecho. Es importantísimo.

Esto de trabajar siempre en pareja con tu hermano, ¿cómo lo organizáis? ¿Quién hace qué cosa?

Bueno, lo que solemos hacer es que lo planificamos un poco (bueno, un poco no, bastante – risas-) y luego, cuando llegamos al rodaje, ya sabemos lo que tenemos que hacer. Uno tiene algunas escenas más claras que el otro, nos repartimos las secuencias en el sentido de, vale, esto parece que lo hemos trabajado más por este lado, pues hoy llevas tú más las riendas en el equipo de cámara, tú hoy llevas más las riendas con los actores y tal. Siempre intentamos comunicar a los actores y al equipo técnico lo mismo, tener el mismo lenguaje y tener claro lo que vamos a hacer. Nosotros tenemos unas reuniones previas muy fuertes con los directores de fotografía, sobre todo, y marcamos muy bien lo que hay que hacer en cada momento.

Ventajas y desventajas de currar con un pariente.

¡Todas! (risas) Todas, todas, todas, pero intentamos que lo del rodaje se quede en rodaje. Es como un partido de fútbol, que durante el partido nos damos patadas, poro luego nos tomamos una caña juntos. O sea, no trasciende más de ahí.

Ya has comentado que en 2008 recibisteis el premio del Encuentro de Jóvenes de Cinema Jove. ¿Qué recordáis de aquella experiencia? ¿Qué significó para vosotros?

Bueno, para nosotros fue muy importante porque fue el despegue de muchas cosas. A raíz de ahí, entramos en Sitges por primera vez. Luego hemos estado siete u ocho veces seleccionados. Nos puso en la órbita del corto, muchas cosas a favor. No sé, fue una de las mejores experiencias que he tenido nunca. Lo recuerdo con muchísimo cariño, y espero que esta vez, que vuelvo después de tantos años, sea igual de bueno. Yo creo que va a ser mejor, mira lo que te digo. (risas) Así que, nada, espero que sí, que me llevaré un buen recuerdo porque la verdad que es un festival al que le tengo mucho cariño y no he vuelto desde Humanos con patatas. Así que nada, muy ilusionado, la verdad.