LA MAFIA PRIVADA
Gomorra, falso quienes piensan que es un retrato de la mafia italiana, Matteo Garrone construyó un guión desde el cine para mostrar esta metáfora universal sobre los bandidos.
Recuerdo la cara de felicidad de Roberto Saviano recorriendo a pié las calles de Sevilla, ‘Llevaba meses sin pisar la calle, ustedes han puesto en mis manos el regalo más lindo’. El regalo que Carlos Rosado y Javier Martín Domínguez le habían ofrecido a Saviano era el soplo callejero sevillano de la libertad. Matteo Garrone que ya había mostrado con Terra di mezo (1997) el tipo de cine que deseaba hacer, un cine relacionado con la historia de la explotación del hombre, Ospiti (1998), donde quepan los seres que al parecer no hacen la historia pero la padecen, L`imbalsamatore (2002) o un cine donde Garrone pueda mostrar a esos hombres empeñados en despojar a las mujeres de su belleza, Primo amore (2004). Sin embargo la borrachera del éxito le va a llegar, le llegó con Gomorra y hasta el propio Matteo se vio sorprendido por el aplauso unánime de La Croisette y la buena acogida de la crítica aunque al realizador romano le inquietaba y le picaba la curiosidad, él quería saber si a la mafia le había gustado este diario, agenda, cuaderno de contabilidad mafiosa. Este retrato descarnado y descarado, directo y sin licencias para la belleza interpretativa de Marlon Brando, Morgan Freeman o Al Pacino.
Pues no Matteo, a La Camorra maldita la gracia que le hizo ver en la gran pantalla sus turbios negocios del hampa y algunos no tan relatados como los negocios con la alta costura a través de los talleres manejados por ellos (escasa gracia le hizo también al entorno de la actriz Scarlette Johansson verse como lucía modelitos con la firma de los hampones). Pero lo que apasionó a más de un cronista cinematográfico acreditado en ese Cannes de 2008 fueron los numerosos detalles cinéfilos y cinematográficos que tiene la Gomorra de Matteo Garrone: esa forma lateral de empuñar la pistola que nos muestra cómo la mafia imita al cine y no al revés, ese capo italiano que se hizo construir una casa exactamente igual que donde vivía Tony Montana (Al Pacino) en Scarface (1983), esa relación íntima, desnuda y privada de una mafia observada como pocas veces había hecho el cine. Huyendo de las bambalinas, sin caer en el glamour criminal del hampa, mostrando en calzoncillos las relaciones domésticas de los bandidos, es como aquel personaje de Querídisimos verdugos que explica con la naturalidad de quien monda una manzana cómo de bien se debe matar, cuando uno tiene el patrimonio de la violencia.
Puede que Roberto Saviano escape de la vendetta pero si algo nos enseña Matteo Garrone es que el arte, la literatura, el cine cuando es utilizado o instrumentalizado al servicio de contar un buen relato, de querer expresar una emoción, de desvelar algunas de las vergüenzas se convierte en un discurso directo ético y estético, brutal, que jamás pasa desapercibido.
Gracias a Matteto Garrone y no nos olvidamos de Roberto Saviano, porque no deberían estos tipos jugarse la vida por escribir o por rodar.
Javier Tolentino
Cinema Jove ha presentado en España 3 de las películas de Matteo Garrone: Ospiti (1999) por la que ganó la Luna de Valencia al mejor largometraje; L’imbalsamatore (2003) que recibió la mención especial del jurado al mejor actor, y Primo amore, que inauguró el festival en 2004
DUCASTEL Y MARTINEAU, UNA MIRADA LIBRE Y OPTIMISTA
Natural de Lyon, Olivier Ducastel mostró siempre un especial interés por el séptimo arte. Estudió en el IDHEC, célebre instituto de cinematografía ubicado en París, y realizó algún cortometraje, mientras se iba familiarizando con el medio gracias a sus experiencias como montador y editor de sonido en diversas producciones. A Jacques Martineau, que había nacido en Montpellier, le atraían más las Letras. Se había dedicado a la enseñanza, doctorándose en Literatura Francesa y publicando algunos textos, antes de firmar su primer guión cinematográfico, Jeanne et le garçon formidable.
Ese romance que viven Jeanne y un chico formidable, cuyos días están contados por culpa del Sida, marca el encuentro profesional entre ambos cineastas a mediados de los noventa. Jacques se encarga del guión y los diálogos. Olivier, de la dirección y los aspectos más técnicos. El resultado es una tierna ópera prima, arriesgada en su forma, que resucita ese género musical que había popularizado Jacques Demy y logra darle la vuelta a una historia triste, con un desenlace inevitablemente trágico, convirtiéndola en un relato alegre que nos invita a disfrutar de la vida y ser felices. Y es precisamente ese tono amable y optimista el que caracterizará, a partir de entonces, la indisoluble trayectoria artística de Olivier Ducastel y Jacques Martineau, que ha dado como fruto media docena exacta de largometrajes, en los que han compartido hábilmente la escritura del guión y la dirección, y en los que merece destacarse, por encima de los dramas que experimentan los personajes, la actitud positiva con que saben enfrentarse a éstos.
Resumir en pocas palabras el cine de Ducastel y Martineau no es tarea sencilla, porque sus películas no responden a un mismo patrón, a pesar de que existan evidentes vasos comunicantes entre unas y otras. Jeanne et le garçon formidable (único título que ha logrado estrenarse comercialmente en nuestro país) no tiene nada que ver con ese experimento grabado con una cámara digital, a modo de diario, por un adolescente en Ma vraie vie à Rouen. Del mismo modo que cuesta asociar el entretenido y colorido vodevil Crustacés et coquillages, cuyos protagonistas se rinden ante unos sentimientos confusos, con la austeridad y contención de L’Arbre et la forêt, drama en torno a una familia que alberga un doloroso secreto.
Por último, y en cuanto a la presencia de personajes homosexuales (con más o menos importancia) en todas sus películas, hay que reconocer que la suya no es una postura activista, como la de otros directores de su misma generación. Si acaso se trata de un tipo de militancia distinto, pues no reclaman a ultranza unos derechos, sin duda merecidos, sino que intentan normalizar una situación. Y, en ese aspecto, la homosexualidad nunca es tratada como un hecho insólito o excepcional, sino simplemente como otra manera de sentir o amar en absoluta libertad. Claro que esta mirada, como el desinhibido modo en que muestra su cine las relaciones sexuales, puede estar favorecida por una sociedad, la francesa, que siempre ha ido unos pasos por delante...
Jorge Castillejo
Joanna Quinn: Anima, Animus, Animación
Joanna Quinn es una animadora que posee un estilo vigoroso de dibujo, con gran conocimiento de la forma humana y un extraordinario dominio gráfico del trazo. Sus películas son una burla satírica al condicionamiento social y a los estereotipos en el comportamiento asignado a los géneros. En su evolución fílmica vemos reflejado el desarrollo madurativo de la autora. Con ella sus personajes han pasado de la colocación social, a la reflexión trascendental en torno a la dirección de sus vidas y al sentido de las mismas. El ánima del femenino y el ánimus del masculino, unidos alquímicamente por la animación.
Beryl ha sido su gran creación y el Alma Mater de varios de sus filmes. Su debut fue en Girls Night Out, 1986, como un ama de casa de mediada edad, que rompe la rutina con una salida nocturna con amigas. En Body Beautiful, 1990, Beryl es una trabajadora de una multinacional japonesa de Welsh.
No hay una idealización de Beryl. Muchas mujeres se identificarían con este personaje, ya que es una mujer real, que hace cosas que son familiares para muchas mujeres. ‘Probablemente la mayor parte de mujeres de mediana edad se parecen más a Beryl que a cualquier otro dibujo, no están bastante representadas en la animación’[1]
En Dreams and Desires-Family Ties, primera película de una trilogía con Beryl nuevamente de protagonista, su personaje Alter Ego reaparece con mas fuerza que nunca, para contarnos mas cosas de ese universo particular de lo cotidiano y de la madurez personal, estilística, cinematográfica y gráfica de Joanna Quinn, y con ella, reivindicar para todos el derecho a soñar después de los 50. Sueños y deseos junto a lazos de familia, son conceptos que ya por sí mismos nos exponen la dualidad en la que se mueve Beryl; sus necesidades, aspiraciones, fantasías, expectativas, junto a los entramados emocionales que establecemos desde que nacemos y que muchas veces, o casi siempre, no siguen paralelos a nuestros anhelos. El ánima y animus de Beryl estarán por encima de todas las incidencias. Y con ella, rompiendo los lazos que nos atan a nuestros miedos e inseguridades, Joanna Quinn nos anima a través de su obra a perseverar por alcanzar nuestros propios sueños.
Mª Susana García Rams
[1] Entrevista a Joanna Quinn y Les Mills, “Desarrollando un estilo” NMM, 2009.
Recuerdo perfectamente la primera vez que vi a Natasha. Fue hace ya unos cuantos años, cuatro para ser exactos. Yo estaba preparando la TV movie Omar Martínez. Ya habíamos hecho varias pruebas y habíamos barajado varios nombres para interpretar a la protagonista. Teníamos a Younes Bachir para nuestro protagonista masculino, un marroquí en situación irregular que participa en combates de boxeo con un nombre falso. Luego llegó Alex Brendemühl para el otro protagonista. Buscábamos a una actriz que interpretara a Olga, una ucraniana en situación ilegal en nuestro país de la que acaban enamorándose nuestros dos protagonistas. Debía estar a la altura de estos dos grandes actores. He de reconocer que, inicialmente, yo había imaginado al personaje de Olga con otras características físicas. Buscaba a alguien más terrenal. Y digo más terrenal porque la primera vez que ves a Natasha tienes la sensación de estar ante un ser etéreo, casi divino. Así es su belleza. No parece de este mundo. Recuerdo una secuencia de Omar Martínez que define, por un lado, el tipo de belleza del que hablo y, por otro, sus cualidades como actriz. En una de las secuencias Omar, en un gesto de renuncia ante un amor que él consideraba imposible, le confiesa que va a volver a su país y le pide que se quede con su mejor amigo, a pesar de que ella está enamorada de Omar. Natasha fue capaz de conjugar en esa secuencia la contención que requería una renuncia con la que no estaba de acuerdo pero que iba a respetar porque quien se lo pedía era la persona amada, con la desesperación que mostraban sus bellos ojos ante una situación como esa. Algo muy complejo sólo al alcance de las grandes actrices.
Por eso no me sorprendió que Julio Medem la llamara para su última película. Sin duda supo ver las mismas cualidades que vimos otros anteriormente y que, sin duda, hacen tenga un excelente ‘futuro de cine’.
Pau Martínez
Por tercer año consecutivo, Cinema Jove propone a su público una cita con los clásicos a través de la sección Cuadernos de rodaje. En esta ocasión traemos las películas que más han influido en la carrera del brillante cineasta Daniel Monzón.
En la obra de Monzón hallamos como constantes la preocupación formal y la narrativa, a partir de una aproximación de filtros muy personales hacia los géneros clásicos. Su mirada no esquiva la dimensión más controvertida de sus personajes, presentándolos en su complejidad, al borde de sus abismos y contradicciones, atrapados en circunstancias que exigirán de ellos una actitud que desafía sus convicciones más arraigadas, su propia ética, que parecía inalterable. Esta honestidad de cineasta que no rehúye los planteamientos más incómodos viene condimentada por otro ingrediente bastante querido, bastante cuidado, por Monzón: el humor. Pero se trata de un humor que en absoluto alivia los conflictos, sino que tiene la virtud de desnudar más aún lo incómodo, lo grave, lo trágico de las situaciones. Resulta de justicia mencionar aquí la colaboración del admirado Jorge Guerricaechevarría como coguionista en las tres últimas películas de Monzón.
La propuesta de Daniel Monzón, el conjunto de clásicos que le han influido, muestra a las claras la coherencia entre los universos que abordan y los claustrofóbicos espacios, físicos y morales, en los que se agitan los personajes de nuestro cineasta. El impresionante éxito de su última película, la magnífica Celda 211 (2009), no debe eclipsar las virtudes de sus títulos anteriores: The Kovac Box (2006, La caja Kovac), El robo más grande jamás contado (2002), y El corazón del guerrero (2000).
El público de Cinema Jove tiene la ocasión no sólo de disfrutar en sus perfectas condiciones de proyección el conjunto de títulos imperecederos propuesto por Daniel Monzón, sino también de rastrear su huella en sus películas, y comentar con el prestigioso cineasta sus reflexiones y emociones a partir de estos grandes clásicos.
PRIMO AMORE: 25 AÑOS A TRAVÉS DE 13 MIRADAS
Tomamos prestado a Matteo Garrone el título de la película con la que inaugurábamos la 19 edición de Cinema Jove. Pero para hablar de otro tipo de amor distinto del que centraba la relación en la estupenda película del cineasta italiano. El amor del que hablamos aquí no es, en absoluto, egoísta y posesivo. Hablamos de un primer amor que asume esta circunstancia, y que se alegra y celebra que quien fue su compañero encuentre la estabilidad y la felicidad en otros brazos. Así nos ocurre, cuando vemos que cineastas que se iniciaron con Cinema Jove ganan, años después, los principales premios en Cannes, Venecia, Berlín… o en los Goya, los premios de la Academia de Cine Europea, los Independent Spirit Awards o incluso los Oscar. Lejos de sentir el acoso de los celos, sus satisfactorias relaciones con nuevos festivales (los más importantes) vienen a constatar que les quisimos por algo, que aquel ‘primer amor’ tuvo sentido. Con motivo de la celebración de los 25 años de Cinema Jove, proponemos esta sección retrospectiva. No busca ser, en absoluto, reunir sin más los títulos importantes que se programaron a lo largo de estas dos décadas y media. Aunque las películas seleccionadas son clave, hemos optado por otro modelo, buscando ejemplos que den cuenta del sentido de la labor de un festival como Cinema Jove.
Así, nuestra selección se reparte en dos grupos:
Cinco directores españoles presentan los cortometrajes con los que compitieron en Cinema Jove, y a continuación la última de sus películas. Son directores que responden a modelos bien distintos entre ellos, y tienen en común su paso por la oficial de cortos del festival, formando parte de una lista que incluye a los directores más importantes surgidos en los últimos veinticinco años, con alguna rara ausencia.
Un grupo de cineastas de otras nacionalidades que presentaron sus películas en España a través de Cinema Jove integra el otro grupo. Son cineastas que, poco después de su paso por Valencia, aunaron el aplauso de crítica y público, y recogieron los premios de los festivales y eventos cinematográficos más importantes del mundo. De ellos ofrecemos la película que presentaron en Cinema Jove y aquélla por la que obtuvieron el reconocimiento internacional. En el caso de Hannes Stöhr hemos creído oportuno incluir sus tres películas porque, con motivo de la reciente conmemoración de la Reunificación alemana, se ha dicho que constituyen una trilogía que ofrece una visión importante sobre tres de sus aspectos: la mirada desde dentro, la mirada desde Europa, y la mirada sobre el movimiento cultural surgido del reencuentro. En el caso de Garrone, ofrecemos su retrospectiva completa con motivo de su distinción con nuestro premio Luna de Valencia.
Evidentemente, ante la imposibilidad de resultar exhaustivos, en absoluto lo pretende esta corta selección. Lo que sí buscamos con ella es ofrecer, a través de unos cuantos casos –muy pocos, en comparación con lo impresionante del censo de cineastas que transcurrieron por este festival-, una idea de la importante misión que Cinema Jove ha desempeñado a lo largo de estas veinticinco ediciones, sin estridencias ni fanfarrias, sino desde el rigor y la coherencia.
Arquitecto de formación, Gustav Deutsch es también artista, músico, fotógrafo, y cineasta. En sus películas, sus búsquedas se centran en la fenomenología del cine. Desde 1986, el cineasta interroga la imagen rodada, su naturaleza y su historia, para convertirla en la materia misma de su obra.
Film ist (1-6) está casi exclusivamente compuesta por secuencias extraídas de películas científicas que muestran animales, fenómenos naturales, «ondas de choque en el aire», etc. Las imágenes, sacadas de su contexto científico y despojadas de toda perspectiva didáctica, descubren todo su poder de fascinación en el montaje poético que Gustav Deutsch realiza con ellas.
Del mismo modo que Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi o incluso Peter Delpeut, el cineasta se apropia de esas películas para recrear otra, eso sí respetando el soporte, sin permitirse ningún desliz hacia otro material o a partir de otro material. La película sólo puede ser generada por la película.
La película integral que todos soñamos con componer, es una sinfonía visual hecha de imágenes rítmicas y que sólo la sensación de un artista coordina y lanza sobre la pantalla. Un músico no siempre escribe bajo la inspiración de una historia, sino la más de las veces bajo la inspiración de una sensación[1]
Germaine Dulac
Este programa pretende mostrar las relaciones existentes entre el cine experimental y la música. Da preferencia a las películas que han interrogado la música como paradigma de composición cinematográfica, las películas que trabajan el musical sea por sinestesia (Oskar Fischinger, Jordan Belson, Jules Engel) o por trascripción, pero también de manera más tradicional las películas que hacen uso de la música para su fuerte valor poético o simbólico (Bruce Baillie, Thierry Vincens).
Numerosos cineastas han desarrollado procedimientos que permiten producir sonidos sintéticos por la vía del sonido óptico (Guy Sherwin, Peter Miller), y se han inclinado por los fenómenos de percepción sonora. También a veces la película es pensada como una partitura musical (Yann Beauvais, Kurt Kren). En fin, la sinestesia que interroga la correspondencia entre imagen y sonido, permanece siempre como una fuente de fascinación inagotable, como dan fe estas pocas películas.
El cine experimental ha promovido masivamente el color como la forma sustancial en el seno de un medio óptico, sobre todo gracias a técnicas donde el origen material del color se ve conservado y exaltado: impresión directa sobre el celuloide (Stan Brakhage, Hy Hirsh), estética de la destrucción cromática (Carl Brown, C. Fontaine, Gerdes, Beyer y Weingarten). También se exploran cualidades espaciales y fotográficas del color (Marie Menken, Alexandre Larose).
La propiedad más específica del color es también la más abstracta. En el cine, el color objetivo no existe, se trata siempre de una combinación entre el tinte impreso sobre el celuloide y su metamorfosis en el curso de la proyección. Colores virtuales, puesta en evidencia de las cualidades espaciales de la película, exhalación luminosa, son algunos de los fenómenos observados en estas diferentes obras.
Realizado en 1927 por Germain Dulac, sobre un guión de Antonin Artaud, La Coquille et le Clergyman está considerada como la primera película surrealista (rodada dos años antes de Un Perro Andaluz de Buñuel).
‘Todo mi esfuerzo consistió en buscar en la acción del guión de Antonin Artaud los puntos armónicos, y en unirlos entre ellos por ritmos bien estudiados y compuestos. […] Puedo decir que ninguna imagen del Clergyman ha sido entregada al azar’. (G.L)
Proyección con acompañamiento musical en directo del Ensemble de Arsénio Martins:
Arsénio Martins............................... Piano y composición
Fernando Rodriguez Rodriguez......... Clarinetes
Berta Benito.................................... Violonchelo
El colectivo de cine experimental y documental los hijos compuesto por Javier Fernández (Bilbao, 1980), Luis López (Murcia, 1981) y Natalia Marín (Zaragoza, 1982) se funda en 2008. Su trabajo, que alterna el registro documental con la experimentación formal, se ubica en el terreno fronterizo en que se dan cita el cine de vanguardia, la investigación etnográfica y el vídeo arte. Los tres se conocieron cursando la Diplomatura de dirección en la Escuela de Cinematografía y de las Artes Visuales de la Comunidad de Madrid en 2003 e iniciarían, tiempo más tarde, su labor profesional en diferentes ámbitos del campo cinematográfico.
Los materiales, que ha recibido en 2010 el premio Jean Vigo a Mejor Director en el Festival Internacional de Documental Punto de Vista de Pamplona, es el primer largometraje de los hijos. De carácter experimental, se acerca a la historia reciente de Riaño y su dramático pasado reciente a través de una mirada que se interroga sobre los límites de la expresión fílmica y sobre la incapacidad del cineasta para recomponer, entender y representar la historia que le ocupa y la realidad.
Fundada en 1986, La fémis es una Escuela Nacional que depende del Ministerio de Cultura y Medios de Comunicación. Son sus responsables Raoul Peck, presidente, y Marc Nicolas, director. La fémis ha formado a más de 700 estudiantes en todos los campos de la industria cinematográfica: directores, guionistas, productores, editores, DP, ingenieros de sonido, decoradores, supervisores de guión, gerentes de distribución y directores de explotación.
La fémis es un referente dentro y fuera de Francia con un gran nivel académico (50 estudiantes son seleccionados cada año de entre 1200 solicitantes). Sus niveles de formación son altos en lo que se refiere a películas, colaboraciones permanentes entre departamentos y, en términos más generales, a cursos que equilibran la investigación artística, el desarrollo profesional y la capacitación técnica.
Durante más de veinte años, los estudiantes de La fémis han realizado más de 2000 cortometrajes, de ficción y documentales. Más que meros ejercicios, algunos de estos filmes son genuinos trabajos que continen las semillas de nuevos talentos seleccionados y premiados en muchos festivales (Cannes, Clermont, Locarno, Palm Springs, etc.).
Alumnos licenciados se han convertido en directores de talento como François Ozon, Noémie Lvovsky, Marina de Van, Solveig Anspach, etc.
Curriculum de La fémis
- Cuatro años de estudio en siete campos: guión, producción, dirección, cinematografía, sonido, edición y escenografía,
- Un año y medio para gestión de distribución/exhibición,
- Dos años y medio de continuidad de estudios,
- Preparación llevada a cabo por más de 500 profesionales que supervisan el cumplimiento por parte de los alumnos de los ejercicios prácticos realizados con la ayuda de los jefes de los departamentos.
- Producción de más de 100 películas por año (en todos los formatos, desde 35mm hasta el digital) que se proyectan en unos 60 festivales nacionales y en más de 40 festivales internacionales.
- Admisión mediante concurso para los europeos y concurso específico para los no europeos (de entre los 50 admitidos, 3 ó 4 son no europeos).
Contacto:
La fémis
Festival office
6 rue Francoeur
75018 Paris France
T 33 (01) 53 41 21 16
festival@femis.fr
http://www.lafemis.fr/




